lunes, 14 de mayo de 2012

MEDICAMENTOS "YO TAMBIEN", UN ENGAÑO MAS

Medicamentos “me too” (o como diríamos en castellano aunque no suene tan bien, yo también). Estos medicamentos son una estrategia, mas de la industria farmacéutica para mantener sus medicamentos en el mercado con la patente vigente, es decir, mantener el status de medicamento novedoso y por tanto, más caro. Es sabido que mientras dura el periodo de la patente de un medicamento (20 años, con posibles prorrogas) no pueden salir al mercado el genérico equivalente, por lo que esta estrategia es sumamente fructífera.


¿Pero qué son los medicamentos yo también? Básicamente son medicamentos que tienen actividad terapéutica similar pero que son moléculas distintas, aunque estructuralmente son parecidas. Es decir, en un momento dado un laboratorio descubre un fármaco (la molécula química) que tiene una determinada propiedad, pongamos de ejemplo un analgésico. Cierto es que se tuvo que invertir una gran cantidad de dinero en I+D, pero que se recuperó con creces durante su comercialización. Ahora este mismo laboratorio coge su molécula y hace pequeñas variaciones sabiendo que va “a tiro fijo”. Tras poco tiempo tiene una amplia gama de medicamentos que sabe que con mucha probabilidad superan los ensayos en humanos y son lanzados al mercado. Como consecuencia de todo esto tenemos en el mercado una cantidad enorme de medicamentos que realmente no suponen una ventaja terapéutica frente al original (de hecho, pueden ser incluso peores) y que, como medicamento recién salido al mercado, no está suficientemente probado en humanos con riesgo que ello supone para la salud.


El debate está servido pues. El 75% aproximadamente de los medicamentos aprobados por la FDA (Food and Drugs Administration) son medicamentos me too, dejando sólo un 25% a medicamentos que realmente suponen una mejora en el panorama farmacológico. Sin contar que este 75% de medicamentos está orientado a patologías propias de los países ricos. Aún queda un gran vacío por conocer en las 2/3 partes del mundo restantes que requieren una gran inversión en investigación, y la industria no está por la labor


Como vemos no es por hacer quedar mal, ni criticar nuestro campo laboral, sólo es para lograr una reflexión sobre que tipo de profesionales queremos ser; y que beneficio le daremos a la sociedad con nuestro conocimiento. Si queremos ser profesionales productivos solamente (que es importante), o queremos ser profesionales con principios de aquellos que no solo ven la parte financiera de nuestra empresa, si no que también son consientes de la parte humana de aquella que compone los valores y la ética profesional. Es aquí y ahora el momento de evaluar esto y tomar una decisión.

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